¡ Buenas tardes! ¿Qué tal? Imagino que hoy estás de descanso o por el contrario has aprovechado para visitar ese lugar que tenías pendiente.

Hace unos días mientras estaba en el sofá esperando la hora de abrir nuestra tienda bonita, pensando (¡guau! Ana pensando! 🙂 ) y  acordándome de Fernando. Por diferentes motivos le empecé a echar de menos. Y casi de manera automática recordé la frase de “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”.

Y una cosa me llevó a la otra y me decía a mi misma: ¡No estoy de acuerdo!

Me explico. Cuando no estoy con Fernando le echo de menos, a veces creo que “demasiado”. Pero cuando estoy con él, valoro muchísimo cada cosa que hacemos juntos, cada segundo que pasa. Me considero una persona agradecida, que da gracias a cada momento por lo que vive en ese mismo instante. Con esto no imaginéis que estoy a cada momento diciendo: Gracias. Gracias. ¡Oh! Gracias. No. Hablo de un gracias interior, de hablar conmigo misma, y pensar que afortunada soy en ese momento.

Para que os hagáis una idea, hasta en momentos más insignificantes como cuando voy conduciendo y el semáforo se pone en verde, pienso: Anda Ana, mira que suerte has tenido. El otro día mi querida sobrina me ayudó a poner el árbol de navidad de la tienda, y pensaba para dentro: Jo, que suerte de estar compartiendo este ratito con ella.

No creáis que solo os lo cuento porque queda bonito escrito. Soy totalmente sincera cuando os cuento esto y es algo que muy poquita gente sabe de mi (hasta ahora). Lo sé, puedo llegar a ser muy pedante, pero son pensamientos que no controlo, que me vienen casi continuados, ante cualquier cosa voy siempre con una predisposición de agradecer y de manera casi automática reflexiono acerca de ello.

Considero importantísimo vivir con esta actitud. Me faltan muchas otras pero las que tengo las valoro y las que no pues a seguir trabajándolas. Por supuesto que tengo momentos de bajones, ¿Quién no?

Se consciente de que todo tiene un final. 

No pretendo que estés siempre pensando en que un día tu vida acabará o que tus familiares más cercanos te dejarán. Te hablo de este mismo momento. Esta lectura tiene un fin, disfruta de ella mientras dura. Disfruta de peinar a tus hijos mientras dura. Disfruta de coser el disfraz de tu pequeño, mientras dura. Agradece los viajes en coche solo, mientras duren. ¿Me explico? 🙂  Aprecia el camino.

Considera las cosas buenas como un regalo.

A veces pensamos que las cosas buenas que tenemos son un derecho que tenemos por naturaleza propia. Que la vida debía de darte eso, sin más. Se consciente de los regalos y las bendiciones de la vida. De tus amigos, las cosas cotidianas del día a día. Sabemos que eso parece que estará siempre ahí, pero no, un día lo echarás en falta y tendrás que recurrir a ese “No se valora lo que se tiene hasta que se pierde.

Ser agradecido, nos hace más felices. 

Ama, ámate y siempre ama. Desde el amor, todo se puede.

Que tengas una bonita semana. Muchas gracias por leerme y de todo corazón deseo que disfrutes con cada lectura. Con esto declaro oficialmente inaugurado…. ¡El fin de semana!

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Escrito por:Ana

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